viernes, 11 de enero de 2013

Ensemble, c'est tout!

- ¿Has venido a agitar el pañuelo? 
-- Sí.
- Que detalle.
-- ¿Cuantas somos? 
- ¿Cuantas qué? 
-- ¿Cuantas chicas hemos venido a agitar el pañuelo y a llenarte la cara de marcas de carmín? 
- Pues ya ves... 
-- ¡¿Sólo yo?! 
- Pues sí... ¿Me acompañas hasta el andén? 
-- Sí.
- Bueno, solo te quedan cinco minutos para pronunciar una frase de cinco palabras, es factible, ¿no? Venga _suplicaba en broma_ si cinco son demasiadas, me conformo con tres... Bueno, ¿y bien?
Silencio.
- Bueno está bien, seguiré siendo un sapo.. 
Se volvió a colgar el equipaje del hombro, le dio la espalda y se montó en el tren. 
Y se puso a llorar, la muy tontorrona... Ya no se veía mas que un puntito gris a lo lejos. Sonó su móvil. 
- Soy yo.
-- Ya lo sé, se ve en la pantalla. 
- Estoy segura de que estás en plena escena súper romántica, estoy seguro de que estás sola en el andén, como en una película, llorando por tu amor perdido, entre una nube de humo blanco... 
Ella lloraba y sonreía. 
-- Para nada. Justo estaba saliendo de la estación...
"Mentirosa" dijo una voz a su espaldas. 
Cayó entre sus brazos, y lo apretó fuerte fuerte fuerte fuerte. 
Hasta que su muro reventó. 
Lloraba. Se abandonaba, se limpiaba la nariz en su camisa, seguía llorando, evacuaba años de soledad, de tristeza, de golpes dolorosos, lloraba caricias que nunca había recibido, la mala vida, los años sin tregua, el frío, los malos pasos, las traiciones, y siempre ese vértigo, ese vértigo al filo del abismo y del alcohol, las dudas y el miedo de no estar a la altura. 
- Vamos, vamos _murmuraba bajito_ sin saber si era vamos, llora, o vamos, no llores más. 
Lo que ella quisiera. 
Su pelo le hacía cosquillas, estaba todo lleno de mocos y era muy feliz. 
Muy feliz.
Sonreía. Por primera vez en su vida, estaba en el lugar adecuado, en el momento oportuno.


Juntos, nada más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario