Soy adicta a no tener los pies en la tierra completamente, a tener un pedacito
de cielo entre mis dedos y el suelo. Prefiero estar atada a un sueño o a muchos
a dejarme llevar por el realismo que a veces me enferma y otras me enseria.
Quizás entre sonrisa y sonrisa haya un poco de fantasía, un poco de inocencia.
Y no quiere decir que no sepa cual es la realidad, quiere decir que he optado
por no dejarme agobiar por ella.
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